Leonardo DiCaprio respondió a las acusaciones de Jair Bolsonaro, quien lo culpó de financiar incendios en Amazonía de Brasil



Más allá de levantar un discurso ambiental, Leonardo DiCaprio es un artista-activista de hechos. No se inmutó ante la polémica acusación del presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, quien lo culpó de financiar a organizaciones defensoras del ambiente a las que responsabiliza de los incendios forestales en la Amazonía. El actor estadounidense emitió un comunicado que recuerda su historia de larga data con las causas medioambientales y su respuesta -emitida el 1 de diciembre del 2019- fue contundente.

El conflicto se inició el lunes 25 de noviembre, cuando la Policía de Brasil arrestó a cuatro bomberos voluntarios acusados de haber provocado el fuego en la Amazonía para recibir donaciones. Aunque el jueves 28 de noviembre fueron liberados tras el análisis de documentos, Bolsonaro habló de la existencia de activistas y organizaciones no gubernamentales interesadas en provocar lo incendios.

Allí, el presidente de Brasil-sin aportar pruebas- señaló a DiCaprio. “Alguien saca una foto (de las llamas), se la envía a una ONG, la ONG contacta a Leonardo DiCaprio y él dona USD 500 000. Leonardo DiCaprio, tú estás colaborando con los incendios en la Amazonía”, señaló el primer mandatario.

Frente a la directa acusación de Bolsonaro, el actor desbancó la hipótesis del político. “Todo este tiempo de crisis en la Amazonía, he apoyado a la gente de Brasil a trabajar para proteger su naturaleza”, dijo el actor. Además, señaló que el futuro de los ecosistema amazónicos “que son irremplazables está en riesgo y estoy orgulloso de mantenerme a lado los grupos que los protegen”. Sin embargo, DiCaprio descartó su presencia económica para las oenegés: “Aunque merecen apoyo, no financiamos a las organizaciones atacadas”, aseguró.

No es la primera vez que Bolsonaro señala a organizaciones ambientales como causantes directos de los incendios forestales. En agosto pasado, cuando organismos como Amnistía Internacional atribuyeron el fuego a sus políticas que permitían la limpieza de tierras en la selva por parte de madereros y ganaderos. En concreto, durante ese mes Bolsonaro suscribió un decreto que habilitaba la quema de tierras agrícolas afuera de la región amazónica sin tener que solicitar autorización a las autoridades ecológicas del Estado.

La normativa recibió una ola de críticas internacionales que causó que el Gobierno de Bolsonaro reforme el decreto y prohíba este tipo de incendios. Pero la decisión no implicó un reconocimiento real del quiebre de la vida silvestre de la Amazonía por parte del Estado.

Durante la última semana de agosto del 2019, el Instituto Nacional de Investigación Espacial de Brasil reafirmó que los incendios en el país aumentaron en más de un 80% en comparación con el mismo período del 2018.

Sin embargo, el líder de la ultraderecha utilizó la tribuna de la Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas como vitrina para decir que “la Amazonía no está siendo devastada ni consumida por el fuego como dice de forma mentirosa la prensa”. Asimismo, señaló que le parecía una “falacia decir que la Amazonía es un patrimonio de la humanidad y decir que nuestro bosque es el pulmón del mundo”.

Jair Bolsonaro, presidente de Brasil, participó en el debate general del 74 Periodo de Sesiones de la Asamblea de la ONU en septiembre del 2019. Aseguró que es una falacia decir que la Amazonia es un patrimonio de la humanidad. 

Para él, en cambio, esas “falacias” atentan contra la soberanía de su Gobierno. Aseguró que los incendios son naturalmente causados “por el tiempo seco”. Planteó, además, a su administración como una “defensora de la naturaleza”, pese a que Bolsonaro aceleró en abril del 2019 la demolición del Sistema de Gestión y Protección Ambiental, desarticulando sus propios órganos gubernamentales dedicados a garantizar la esfera medioambiental de la nación.

También se refirió al presidente francés Emmanuel Macron, quien pidió una intervención del G7 para ayudar a controlar las llamas que incineraron miles de hectáreas entre agosto y septiembre.

Ahora, el blanco es DiCaprio que -aunque no tiene el respaldo de un fuero diplomático- sí suma 21 años de trayectoria en la lucha por la defensa del medioambiente. Tras el éxito de ‘Romeo + Juliet’ -estrenada en octubre de 1996- el joven actor optó por crear la Fundación Leonardo DiCaprio en 1998. La organización tenía un objetivo angular claro que se mantiene hasta la actualidad: proteger los últimos lugares silvestres del planeta. 

Pero se han unido otros ejes de acción como el cambio climático, la protección de la biodiversidad, la conservación de los océanos y llevar agua potable a millones de personas a escala mundial.

Video: YouTube, cuenta: La Cara Amable del Mundo

El actor también ha financiado -según se detalla en la página web de Leonardo DiCaprio Fundation- proyectos como la compra y construcción de un resort ecológico en el deshabitado Cayo Blackadore, en Belice. Además, ha aportado entre USD 10 y USD 15 millones a la protección de los océanos, lo que le valió la designación de Embajador del Medio Ambiente de la ONU.

No ha sido indiferente a las causas ambientales en Sudamérica. Además de la fundación que lleva su nombre, cofundó junto a Laurene Powell y Brian Sheth Earth Alliance, una organización ambiental que donó USD 5 millones para a ayudar a preservar la selva amazónica.

Asimismo, ha levantado campañas internacionales como la #ResistenciaWaorani en Ecuador, una lucha de las comunidades indígenas amazónicas en contra de la exploración de petróleo en sus territorios.

“El gobierno de Ecuador aún está intentando subastar las tierras ancestrales de los Waorani para la explotación de petróleo. Firma la petición para proteger la Amazonía”, escribió el artista en su cuenta de Twitter el 28 de junio del 2019. Hoy, el intérprete también celebra con los waoranis que la Corte Constitucional no admitió la acción extraordinaria de protección que presentó la Procuraduría General del Estado y el Ministerio de Energía y Recursos No renovables en contra de la sentencia que impide la perforación petrolera en 180 000 hectáreas de territorios waorani en la Amazonía.

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