Presupuesto y reputación pesan en los ‘rankings’ universitarios



Quince centros de educación superior nacionales aparecen en el Quacquarelli Symonds (QS) World University Ranking. Se midieron con unos 800 del mundo. La San Francisco de Quito (USFQ) es la número uno local y ocupa el lugar 55 en la región, este 2020 .

Para ser parte de las clasificaciones, las universidades no se inscriben ni pagan, confirmaron sus autoridades. Tras ubicar a las instituciones, las empresas ‘rankeadoras’ piden datos adicionales para empezar la calificación.

En el QS, por ejemplo, la reputación académica representa el 30%; la del empleador, 20%. Y la relación estudiante–facultad, el ‘staff’ con PhD, la red de investigación internacional y las citaciones por investigación, 10% cada una. Las investigaciones por facultad, y el impacto en Internet, 5%, respectivamente.

El Times Higher Education es otra clasificación en la que han figurado instituciones locales. Entre los más prestigiosos está al Ranking Académico de las Universidades del Mundo o Clasificación de Shanghái, que toma en cuenta galardonados con el Premio Nobel (graduados o profesores).

De los ocho criterios del QS -enfatiza Silvia Vega, del Consejo de Aseguramiento de la Calidad de la Educación Superior (Caces)-, dos (la reputación y el criterio de los empleadores), que valen el 50%, son opiniones externas de la gente.

A escala nacional, asegura, no pesan ese tipo de criterios. “Esa podría ser materia de otro estudio, que es interesante, pero para nosotros no es una evaluación de la calidad intrínseca de la universidad”.

En un laboratorio de la Facultad de Química de la PUCE, alumnos experimentan. Foto: Julio Estrella / EL COMERCIO

Este año, por primera vez, la UTE es parte del QS; está en el último lugar entre las ecuatorianas. Lo consiguió “por la visibilidad internacional lograda con la firma de 40 convenios con universidades del mundo y por el crecimiento de los últimos tres años”.

Lo dice su rector, Ricardo Hidalgo, quien reconoce que esa clasificación no tiene relación con la evaluación ecuatoriana. Pero para las instituciones del país es un indicador de calidad.

En el modelo de evaluación nacional, que sigue en marcha -apunta Vega- se ofrece un reconocimiento adicional por las publicaciones que son producto de investigación.

En Ecuador se registra, comenta, un crecimiento del número de publicaciones. Pero los datos muestran que en los dos períodos académicos, que evalúan publicaciones del 2017 y 2018, de algo más de 14 000 en las distintas universidades, solo el 10% proviene de proyectos de investigación.

Una de las fortalezas de la Escuela Politécnica Nacional (EPN) son justamente sus publicaciones, producto de investigación, resalta su vicerrectora, Alexandra Alvarado.

Para seguir así requieren mejorar sus laboratorios y contratar profesores con alto nivel, lo que implica recursos.

Basada en el sistema norteamericano, la USFQ destaca por la internacionalización, según su rector, Carlos Montúfar. Con los años -comenta- se han fortalecido en investigación. Cuentan con un centro para esos fines en Galápagos y otro en la Amazonía.

Dos universidades públicas y dos privadas aparecen primero en la lista regional del QS.

“Es complejo que haya criterios unificados para calificar”, sostiene la vicerrectora de la Universidad Central, María Augusta Espín.

Comparar a la UCE con una privada -reflexiona- es completamente dispar, ya que las condiciones son distintas, principalmente respecto al presupuesto del que disponen.

Lo mismo opina de compararse con otros centros públicos más pequeños, que registran el número de estudiantes que hay en solo una facultad de la UCE o que abarcan un área del conocimiento.

Hidalgo, rector de la UTE, reitera que pasa por un tema económico. Recuerda que Harvard es la primera en los ‘rankings’ mundiales. “Su presupuesto es de USD 5 000 millones para unos 22 000 estudiantes”. Eso -detalla- no se puede comparar con universidades como la UTE, con un presupuesto de USD 50 millones y 15 700 estudiantes.

El exsecretario de Educación Superior, Adrián Bonilla, anota que los ‘rankings’ internacionales se levantan, entre otros, sobre temas como el prestigio y la percepción.

No están desarticulados -dice- de ideas de mercado, pero en sociedades latinoamericanas y en la ecuatoriana particularmente, la calidad de la educación tiene que estar vinculada a la capacidad de impactar en el entorno. “La forma de medir la calidad no necesariamente es la de los ‘rankings’”.

La vinculación con la sociedad, algo muy propio de América Latina, no está en los ‘rankings’ mundiales, recuerda Vega, la consejera del Caces, entidad que ya no ubica en categorías a los centros de enseñanza. El resultado de la evaluación será la acreditación este año.

La globalización del conocimiento científico en el mundo -sostiene- también está organizada desde lo empresarial. “Qué bueno que existan universidades ecuatorianas en esos ‘rankings’, pero eso no nos tiene que quitar el sueño”.

15 universidades ecuatorianas en ranking mundial