Esmeraldas, el encanto cuida reserva



Esta comunidad busca impedir la explotación de sus recursos naturales. Otras cinco comunidades indígenas también trabajan en la conservación de sus fuentes hídricas y el bosque. 

La comunidad de El Encanto mantiene su belleza natural, rodeada de una abundante vegetación que perfuma el ambiente mientras se navega por el río Camarones.

El nombre El Encanto, ubicado a tres horas, por el río Cayapas, se debe a sus parajes naturales, cascadas y fuentes hídricas, que irrigan el área donde está ubicado.

Esa fue una de las razones para que los extranjeros que visitaban esa etnia la bauticen con ese nombre. Esa fue la historia que escuchó cuanto era niña, Leonila Añapa. Su padre, Ciro Añapa, uno de los habitantes más antiguos, siempre la contaba.

Una de las consignas es impedir la explotación de sus recursos naturales como la madera y evitar la contaminación de sus fuentes hídricas con el uso de veneno para pescar camarón. Los guardaparques nativos son los custodios permanentes.

En esa zona se encuentran especies maderables como sande, guarumo, coco, caucho, tangaré, damagua, sabaleta, cedro, ceibo, chíparo, machare, peine mono, higuerón y roble. Algunas están en las márgenes del río Camarones y Cayapas.

Viter Caicedo es el presidente de la comunidad. Explica que los habitantes de El Encanto son conscientes del cuidado de su recurso bosque, por ser la fuente generadora de oxígeno.

Desde el año 2010 son parte del plan Socio Bosque del Ministerio del Ambiente y mantienen bajo conservación 1 813, 60 hectáreas de bosque primario. Ahí existen árboles de más de 50 años.

La nacionalidad Chachi participa en el programa Socio Bosque y conserva más de 27 000 hectáreas de bosques, con más de 2 400 familias beneficiarias de los incentivos para la conservación, explica el presidente de la comunidad.
En el año 2005, los centros Chachi como Corriente Grande, Capulí y El Encanto recibieron apoyo de la Agencia Alemana para la Cooperación Técnica (GIZ), Federación de Centros Chachi de Esmeraldas (Fecche) tras un acuerdos de conservación de sus bosques y recibieron una compensación económica.

Con esos recursos económicos se evitó la explotación maderera. Al mismo tiempo, se construyeron sistemas de agua entubada, mejoraron sus infraestructuras e impulsaron iniciativas comerciales, entre ellas la venta de cacao. En El Encanto, el dinero se destina a mejorar las condiciones de las viviendas de madera.

Además de ser custodios del bosque, las familias se dedican a la siembra de cacao fino y de aroma, de manera tradicional, y la siembra de plátano (que venden en la parroquia Borbón).La conservación del hábitat natural consiste en evitar la explotación de la madera, reducir la caza de animales como la tatabra, guanta, venados y la contaminación de pequeños esteros locales.

El cuidado ambiental lo hacen con la ayuda de técnicos del Ministerio del Ambiente. Ahí reciben capacitación en temas como protección de los bosques y la organización de la comunidad. La educación sobre el cuidado y conservación del bosque se lo hace con los niños de la escuela unidocente Panamericana Pinal. Ellos hacen ejercicios de reforestación de plantas en el vivero escolar con el fin de aprender del tema.

Bolívar Tapuyo, uno de los habitantes, se dedica a la pesca de mojarras y sabaletas para la alimentación de su familia; actividad que complementa con la siembra de plátano.

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