Yumbo, el oso de anteojos que fue abandonado por su madre en el 2013, desapareció del noroccidente de Quito



Después de cinco años de su liberación, el paradero de Yumbo es desconocido. Este oso de anteojos se convirtió en un caso emblemático en el país, ya que hasta el momento es el único ejemplar de su especie que ha vuelto al mismo hábitat de donde fue rescatado. El animal ha desaparecido, pero los especialistas no pierden la esperanza de volver a encontrarlo.

La historia de Yumbo empezó en el año 2013, cuando el oso de solo tres meses de edad fue rescatado en el noroccidente de Quito. Cubierto de huevos de moscas, el animal estaba condenado a morir, ya que su madre lo había abandonado.

Santiago Molina, investigador asociado del Laboratorio de Ecología y Conservación de Carnívoros de la Universidad San Francisco de Quito, cuenta que después de su rescate, el oso pasó dos años en cautiverio, preparándose para su liberación. Durante este proceso, se buscaba que aprendiera a alimentarse y que no tuviera contacto con los humanos para que, una vez que regrese al bosque, no se acercara a las zonas pobladas.

En el 2015, al cumplir la edad necesaria, Yumbo fue repatriado cerca de la comunidad de Yunguilla. Esta fue la primera vez que se logró este proceso con un oso andino, ya que generalmente son liberados en zonas distintas a donde son encontrados. Esta también fue la primera ocasión que se reintrodujo a uno de estos especímenes con un collar satelital.

“Fue como liberar a un hijo”, dice Molina, quien se encargó de seguir todos los movimientos de Yumbo en su hábitat. Durante los siguientes días, el oso fue visto junto a otro de su especie, lo que demostraba que era aceptado por los ejemplares de la zona. El especialista dice que este hallazgo fue muy importante, ya que representa una evidencia de que los osos identifican sus genes. En ese momento estaban reconociendo que Yumbo era parte de su familia.

Un mes después, el collar se dañó y dejó de transmitir la señal. Los especialistas continuaron monitoreándolo mediante cámaras instaladas en la zona, que permitían ver que seguía moviéndose, pero no podían encontrarlo para cambiar el dispositivo.

En esos días, cuenta Molina, recibió la llamada de una persona de la comunidad que alertaba que Yumbo había aparecido en un potrero y se estaba comiendo a una vaca. Esto sorprendió al investigador, quien logró averiguar que el oso no había matado al animal, sino que ya estaba muerto.

Este incidente llevó a que, semanas después, empezaran a surgir las quejas de que un oso estaba atacando al ganado y muchas personas señalaban a Yumbo. Además, el collar del oso ya se había caído, por lo que, para quienes no son especialistas, era fácil confundirlo con otro de su especie.

Al conocer esta situación, Molina fue a la zona para corroborar si el oso estaba atacando al ganado. El especialista llevó una fotografía de Yumbo para que las personas lo identificaran y así comprobó que no era el responsable de los eventos.

El conflicto humano-oso por el ganado se ha convertido en la principal amenaza para estos animales y ocurre en las 14 provincias donde están presentes. Las malas prácticas ganaderas han contribuido a que el problema aumente, ya que las vacas permanecen sueltas en los páramos y cada vez las zonas pobladas se expanden hacia el bosque.

Molina, quien también es secretario del Grupo de Especialistas del Oso Andino Ecuador, tiene la esperanza de que Yumbo no haya sido víctima de este conflicto y espera volverlo a encontrar. El programa de monitoreo de cámaras en la zona terminó y el oso no volvió a aparecer en las imágenes captadas por la comunidad o los visitantes. La última vez que se lo vio fue en el año 2018.

Para el especialista, el caso de Yumbo ayudó a fomentar el interés de las personas por la conservación de estos animales y permitió obtener información para futuras liberaciones. En los últimos 20 años se han liberado más de 20 osos en el país. Hasta el momento, Yumbo ha sido el único repatriado.